Mercados digitales y escritura social (y3)

En un mercado digital, si se opta por concebir el libro como un eBook u otro formato equivalente, el sistema de comercialización no es muy distinto al que ya conocemos para el papel: producción del eBook, subida del archivo a un distribuidor digital y comercialización en las plataformas de venta digitales. La novedad es que este, el habitual, ya no es el único sistema. Hoy un autor y un editor independientes pueden decidir prescindir de los distribuidores, e incluso las plataformas, para poner sus libros a disposición de los lectores.

Bajo mi punto de vista, uno de los aspectos más interesantes que nos ha aportado Internet y la edición digital es el resurgir de las publicaciones periódicas literarias. Durante el siglo XIX y el primer tercio del XX, justo antes del advenimiento del libro de bolsillo y el best seller, las novelas por entregas y los magazines literarios eran productos muy populares. Ya habíamos comentado anteriormente que autores como H.P. Lovecraft o Edgar A. Poe no conocieron otro sistema para publicar sus obras.

Weird Tales
Imagen: openclipart.org

Actualmente, el estado de conexión permanente y la creciente facilidad y seguridad en los pagos electrónicos crean las condiciones para que surja un nuevo modelo de producción y comercialización editorial digital. Gracias a Internet, la ficción serializada, la producción de novelas e historias publicadas por entregas en blogs o páginas web, vuelve hoy a ser una vía de creación literaria muy popular.

Algunos autores contemplan la publicación serializada como una forma de darse a conocer y cultivar una audiencia, algo así como un paso previo al lanzamiento de obras de mayor calado que consideran publicar como libro, bien sea electrónico, en papel o en ambos formatos. Si bien es un procedimiento válido, la publicación serial online no es incompatible con la publicación de libros.

En un artículo precedente vimos el caso del autor Daniel Estorach, que comenzó publicando sus Crónicas de un héroe urbano como ficción serializada a través de un blog. De todos modos, la tendencia de la ficción serializada, conocida como Webserial en el mundo anglosajón, no consiste en publicar en un blog para promocionar un libro, sino que más bien se utiliza el libro como apoyo (financiero, promocional) a la creación principal: la novela por entregas.

legion of nothing
The Legion of Nothing

Es este el caso del webserial The Legion of Nothing  cuyo autor recientemente llevó a cabo una campaña de micromecenazgo para producir un eBook, ya a la venta en Amazon, mientras continua publicando nuevos capítulos en el blog.

A diferencia de la publicación en revistas digitales como por ejemplo Clarkesworld Magazine, que traslada —con éxito— el modelo de publicación periódica al mundo digital en Internet, los webserials son esencialmente escritura social. Mientras los autores que optan por modelos de publicación tradicionales mantienen contacto tangencial con el público, el autor de un webserial mantiene un contacto permanente con sus lectores. Los capítulos, frecuentemente llamados episodios, no sólo reciben críticas inmediatas, sino que en las secciones de comentarios pueden generarse auténticos debates especulativos sobre el universo literario del serial. Una información con un valor incalculable.

Worm
Worm, el webserial con mayor exito hasta el momento.

Durante los dos años y medio en que el webserial Worm estuvo activo, el blog acumuló más de 8,5 millones de páginas vistas y cerca de 55.000 comentarios de los lectores. Unas cifras impresionantes aunque excepcionales, ya que, de momento, no se conoce otro caso igual.

Pero ¿cuál es el modelo?

La tendencia en el mundo editorial apunta hacia los modelos de suscripción. A los ya conocidos, como Nubico24Symbols, se suman las iniciativas de Kindle Unlimited, Amazon Prime  (libros+música+películas) o el experimento de Penguin: Pelican Books. En estas condiciones, rentabilizar la producción literaria a través de formatos cerrados como el eBook puede ser una tarea complicada, tanto para autores autoplubilcados como para editores independientes. Como muchos músicos ya han comprobado, los sistemas de suscripción funcionan por economía de escala: arrojan buenos retornos económicos sobre un catálogo, mejor cuanto más amplio, pero conceden escasos márgenes por título.

Ante este panorama, un modelo basado exclusivamente en la producción y comercialización de eBooks, a largo plazo puede comprometer la viabilidad financiera de autores autopublicados y editoriales independientes.

La mayoría de webserials de cierto éxito empezaron financiándose mediante donaciones. Es el modelo conocido como Tip Jar o bote de propinas, consistente en agregar un botón vinculado a una cuenta en PayPal y confiar en que, aquellos que lo deseen, apoyen al autor aportando pequeñas cantidades no especificadas. Es un sistema no exento de críticas, negativas la mayoría, aunque las cifras que logró recaudar Worm gracias a las donaciones harían palidecer a más de uno. Insisto: es una cuestión de economía de escala.

Con la aparición de los sistemas de micromecenazgo algunos autores llevaron a cabo campañas de recaudación de fondos a través de páginas como Kickstarter o incluso utilizando sistemas propios, como la revista digital Strange Horizons.

PatreonPatreon

Patreon es un sistema de micromecenazgo que, en lugar organizar una recaudación para una fecha y un fin concretos, se basa en regularizar las donaciones para financiar una producción de carácter periódico. El autor elige el sistema de pago, mensual o por unidad producida; el lector decide la cantidad que dona, a partir de 1 USD, y Patreon aplica una comisión. Es decir, Patreon es un sistema de suscripción intermediado.

En el momento de escribir esta entrada, mediante Patreon, la revista digital Clarkesworld Magazine logra ingresar 642,87 USD mensuales gracias a 163 suscriptores. . Wildbow, el autor del webserial Worm y actualmente Pact alcanza la cifra de 1.659 USD mensuales a través de 222 suscriptores.

Pocos suscriptores para la gran cantidad de lectores que tienen tanto uno y otro, cierto, pero no miren el dedo. Si recuerdan, la cuota de suscripción de los servicios de lectura en streaming ronda los 9-10 € mensuales. Si repercutimos per cápita las cantidades que recaudan Clarkesworld y Wildbow , obtendríamos “cuotas hipotéticas” de 3,94 USD y 7,47 USD respectivamente. Entre los 9 € para el acceso ilimitado a un gran catálogo y el acceso gratuito pero con restricciones a ese mismo catálogo hay espacio: un espacio para productos concretos, selectos y de pago flexible.

Un editor independiente difícilmente podrá ofrecer un catálogo suficientemente extenso que le compense ingresar en sistemas de suscripción masiva. Sistemas que, además, acabarán ofreciendo acceso productos asociados como películas o videojuegos. Por otro lado, nada nos impide crear un catálogo exclusivo con un sistema de suscripción propio.

Así como la lectura y la escritura se estan transformando en actividades sociales, la edición digital también debe incorporar este aspecto. “Sólo” se necesita incorporar flexibilidad y periodicidad a las publicaciones.

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4 pensamientos en “Mercados digitales y escritura social (y3)”

  1. Hola, Wifredo:
    Una de las ventajas de la publicación serializada es la capacidad de actualización; me refiero a que semana a semana o mes a mes encontramos nuevos contenidos. Tradicionalmente, el libro ha sido un formato cerrado, cuando se termina de escribir “se cierrra”. Gracias a las nuevas tecnologías podemos experimentar otras formas de escribir, incluso transmedia.
    Al modelo de suscripción no le termino de ver el negocio en los libros, a menos que seas un lector compulsivo y leas una libro a la semana, por ejemplo (y además las plataformas tienen que tener los libros que quieres, pero este es otro tema). En publicaciones periódicas o que requieren actualización constante (diccionarios, publicaciones jurídicas, científicas, enciclopedias, etc.) sí les veo enorme utilidad y futuro.
    Un abrazo.

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    1. ¡Hola Mariana!

      Efectivamente, el negocio de la sucripción-streaming es dudoso que llegue a consolidarse. Si no recuerdo mal Spotify tiene algo así como 40 millones de suscriptores (10 pagan y los otros 30 reciben publicidad) y cuesta que salgan los números. No es fácil, el importe de las cuotas premium difiere según país (lógico), mantener el sistema no creo que sea barato y negociar el asunto de las licencias debe drenar un dineral en asistencia jurídica.

      Como dices, trasladar el modelo al mercado de eBooks es poco lógico… al menos tal como está planteado actualmente. Venimos de una cultura de “libracos” de 400 – 500 – 700 páginas, vendídos como objetos que ocupan espacio físico en estanterías, y eso poca gente hay que se lo lea en menos de 4-6 semanas ¡al menos!. Cuando digitalizamos esa necesidad de hinchar páginas no tiene sentido y con eBooks cortos (formato cerrado :-D), podemos armar un catálogo amplio, atractivo, darle un cierto carácter periódico… pero ha de tener sentido para que el lector no se sienta defraudado -> no vale tomar un libro de 700 pgs y partirlo en 7.

      Mi postura: seguramente el mercado editorial dará palos de ciego con sistemas de suscripción + venta tradicional + más formatos cortos de alta rotación (vg. http://www.mientrastantoleo.com). Los lectores lo probarán todo y a la suscripción alguna gracia (la tiene) le encontrarán. Yo no descartaría nada por ahora

      ¡Muchas gracias por comentar!

      PD: “diccionarios, publicaciones jurídicas, científicas, enciclopedias” totalmente de acuerdo.

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  2. Hola a ambos,
    Yo si que veo el modelo de suscripción en cierto tipos de productos paraeditoriales, no tienen porque ser libros, nos valen los cómics de toda la vida o cosas que exijan un nuevo número cada semana o dos semanas. Y si, es viable. Lo que pasa es que para que un modelo de suscripción (premium) funcione, muchas veces hace falta pasar por un freemium antes y sobretodo tener una oferta muy buena. Imaginad si sería bueno un cómic con realidad aumentada desde un iPad, o desde unas google glass. Y si mientras vas pasando escenas (ilustraciones que después muestran una escena en esas gafas o en una ventana adicional) colocas un sistema de producto placement o patrocinios e incluso minivideos, podría salirte un modelo de negocio rentable. Lo que importa es que la Oferta sea buena.
    Yo al ebook como modelo de suscripción no lo veo ni siquiera en publicaciones periódicas. Es un formato demasiado cerrado que aunque queramos no podríamos mantener así (¿cuál es el precio de la suscripción para mantener un sistema de edición semanal?). Un modelo gratuito de suscripción sin embargo sí que sería viable.

    Un saludo

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    1. Hola!

      Es interesante esto que comentas. Me ha recordado (salvando las distancias) a la línea editorial de las revistas «Vís-a-Vís» o «Mine». Creo que es pronto aún para determinar con más precisión cómo será el modelo, pero ya se van viendo cosas. Por ejemplo, Wildbow tiene muy claro que no quiere publicar nada que divida a su audiencia entre los que tienen acceso y los que no: toda su obra está al alcance del público y el pago es voluntario. Los incentivos para pagar se resumen en: a más recaude, más y mejor produciré. Patreon está repleto de autores que funcionan así, pero de momento el sistema se queda en eso: autores que tratan directamente con su público.

      En cierto modo (y por lo que comentas creo que tú también ves algo parecido) pienso que estamos viviendo un momento similar al de la irrupción de la televisión. No se trata de si desaparecerá el negocio de la edición y publicación tradicionales, sino de que es absurdo intentar trasladar ese modelo a Internet y los dispositivos de lectura digital. Como bien apuntas, la publicidad puede ofrecer muchas respuestas. Aunque es un mundo en crisis, es también un sector de rápidos reflejos y alta tasa de adaptación a nuevos medios.

      Aquí lo que se cotiza es el contenido, esa oferta de calidad a la que te refieres, siempre y cuando convenza al que lo consume en fondo y forma. Esto es totalmente rupturista: se escribe diferente; se publica de forma mucho más dinámica; cambian los sistemas de distribución; con la impresión bajo demanda y la 3D (para cubiertas por ejemplo), no tiene sentido hablar de «ejemplares»; la legislación sobre propiedad intelectual, tal cual está vigente, obstaculiza el desarrollo de estas nuevas formas de publicar y consumir…

      Lo que más cuesta de entender en el sector es que, con formatos digitales, la posibilidad de cerrar ventas antes de que el público sepa si realmente les interesa tiende a cero. Esto de vender toneladas de papel encuadernado a personas que quizá nunca terminen de pasar todas las hojas, es un negocio en tiempo de descuento. Y las implicaciones son, desde luego, tremendas.

      Muchas gracias por comentar, es un placer tenerte por aquí.
      Saludos,

      Le gusta a 1 persona

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