Retorno a Libro

Con motivo de la próxima publicación de la novela gráfica El escultor, el pasado 5 de octubre, en el diario El País, se publicó un artículo dedicado a Scott McCloud: El padre del webcomic retorna al libro. Desde luego como titular es magnífico, sugerente, algo así como la historia de un hombre que recuerda haberse dejado querer por el excéntrico hermano de su amada pero que al final termina abrazando la fe verdadera.

brideshead
Retorno a Brideshead, más que por placer era por escandalizar

Al parecer McCloud habría decidido “regresar a la creación en su formato tradicional de la era Gutenberg”, pero personalmente no estoy muy seguro de que él lo vea así. Si buscan y leen el artículo verán que el entrevistado opina que un artista “puede elegir” entre publicar en papel o en digital. Sin embargo, los conocedores de su figura y trayectoria saben que McCloud es un dibujante digital desde hace, al menos, dieciocho años. Es decir, utiliza el papel y el lápiz para realizar sus bocetos pero luego pasa a completar todas sus obras con herramientas digitales.

Con frecuencia olvidamos que la digitalización no es algo que se esté produciendo ahora mismo, sino que todos usamos herramientas digitales desde hace ya bastante tiempo y con mucha naturalidad. Tanta que muchas veces ni siquiera pensamos en ello.

  • ¿Le pesan las verduras con una balanza romana?
  • ¿Escribe su novela con una Olivetti?
  • ¿Realiza cálculos matemáticos con un ábaco?

Claro.

El desarrollo económico que vino como consecuencia del uso de balanzas digitales, procesadores de texto y calculadoras no es un asunto menor. Aunque naturalmente hubo damnificados durante el proceso de substitución de unas tecnologías por otras, deben ser muy pocas las personas que se arrepientan de haber introducido la electrónica en esas tareas.

Nadie en sus cabales diría que la maquetación de libros a través de programas dedicados como InDesign es algo cuestionable ¿Entonces por qué nos excita tanto el asunto de la digitalización de los libros, los cómics o el periodismo?

La guerra que aparentemente se ha declarado entre el papel y la pantalla es una asunto engañoso, no es ese el campo donde se está librando la batalla. Los libros digitales, los eBooks sólo son la parte más visible de un proceso de adopción de nuevas tecnologías en el sector editorial. El último paso que queda por franquear antes de que el comercio electrónico se imponga en esta industria.

Control es poder y en el mundo de las publicaciones el control reside no en el formato en el que se presente una obra al público, sino en la intermediación entre creadores y consumidores. Si se pierde el control de los sistemas de intermediación, si la comercialización de productos editoriales desborda los cauces habituales, el poder cambia de manos. Y ya está sucediendo.

Así que cuando en febrero de 2015 se publique El escultor y leamos artículos exaltando los valores de la tradición editorial, alabando las publicaciones en papel y la venta en librerías no digitales; cuando leeamos alguna referencia a la muerte del webcómic (ya hablaremos de esto) y acerca de lo controvertido de publicar cómics en formato digital. Cuando todo eso suceda, recuerden: El escultor se habrá creado digitalmente, se estará comercializando digitalmente y sólo se habrá publicado en papel por decisión del autor… y la voluntad de compra de sus lectores.

 

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